El 12 de Septiembre de 1973, el presidente del gobierno español Carrero Blanco, se reunió con Stefano Della Chiae (en la foto) y Valerio Borghese, dos neofascistas italianos que vivían en España, para diseñar una campaña de acciones secretas contra los exiliados con la excusa de “actuar contra ETA en territorio francés”.
Un año más tarde, mercenarios de las OAS reclutados por el ofocoal policía española Roberto Conesa y agentes de de paisano comenzaron a atentar contra exiliados que se encontraban en Iparralde (Se denomina Iparralde al conjunto de provincias bajo la administración francesa: Lapurdi, Nafarroa-Beherea, Zuberoa). Utilizaron, sobre todo, el nombre de BVE (Batallón Vasco Español) para reivindicar los ataques contra los exiliados vascos.
Otros nombres o estructuras utilizados por los servicios secretos españoles para actuar contra los refugiados vascos fueron ATE (Antiterrorismo ETA), Triple A (Alianza Apostólica Anticomunista) o Guerrilleros de Cristo Rey.
La primera acción tuvo lugar el 7 de abril de 1975 con la colocación de un artefacto explosivo en la librería Mugalde de Hendaia.
El BVE desapareció en 1982, en el contexto de las discusiones surgidas en el seno del CESID (Centro Superior de Información de la Defensa), a raiz del intento de golpe de Estado en España, el 23 de febrero de ese mismo año.