Expatriados

Los miembros de ETA que fueron juzgados y condenados en el proceso de Burgos  no fueron liberados junto a los primeros liberados tras la muerte de Franco, alegando haber sido condenados por delitos de sangre. Sin embargo, presionado por el clima favorable a la amnistía que se respiraba en la calle, el ejecutivo español tuvo que hacer frente a estos 17 casos.

Los abogados Juan María Bandrés e Iñaki Esnaola y el alcalde de Deba, Joaquín Aperibay, acordaron con la administración española los pasosa dar. Como condición para salir de la cárcel, acordaron que debían aceptar ser exiliados a otros países de Europa y que debían aceptar el acuerdo uno por uno.

El primer grupo fue trasladado a Bruselas:

Jokin Gorostidi
Mario Onaindia
Eduardo Uriarte
Xabier Larena
Jose Mari Dorronsoro

Unos días más tarde todos los demás fueron desterrados.

Trasladados a Dinamarca:

Juan Mari Aldalur
Jose Luis Mendizabal
Enrike Pagoaga
Agustin Atxega
Juan Miguel Goiburu

Trasladados a Viena:

Jose Mentxakatorre
Jose Inazio Egaña

Trasladados a Oslo:

Xabier Izko
Iñaki Mujika Arregi
Jose Antonio Garmendia
Iñaki Sarasketa
Iñaki Pérez

Unos meses después, cuando la ‘Marcha de la Libertad’ que recorrió Euskal Herria pasó por Durango, 10 de los 17 exiliados aparecieron ante el público.