Aunque siendo candidato a presidente, François Mitterrand anunció que su gobierno no concedería las extradiciones reclamadas por España, el 23 de septiembre de 1984 el gobierno socialista francés, con la aprobación de Mitterrand, extraditó los primeros 3 exiliados vascos al estado español. José Manuel Martínez Beiztegi, Karlos García Ramírez y Pakito Lujambio fueron entregados a Madrid.
En Euskal Herria se produjo una huelga general para protestar contra dichas entregas.